
En una galería, un tipo de calor inadecuado no solo resulta incómodo, sino que también se convierte en un problema. El calor por convección provoca la acumulación de polvo. El aire caliente asciende, lo que hace que los visitantes sientan frío, al mismo tiempo que pone en riesgo las delicadas telas y pigmentos utilizados en las obras de arte. Hemos diseñado nuestros calentadores infrarrojos decorativos para resolver este problema. Un calor que protege lo que realmente importa.
¿Qué sucede realmente detrás de todo esto? Estos dispositivos aprovechan el calor radiante proveniente de un tubo de cuarzo, distribuyendo el calor de manera similar a como lo hace la luz solar: calentando directamente a las personas, los suelos y las superficies cercanas, sin necesidad de mover el aire. La ventaja es una distribución uniforme del calor, con menos fluctuaciones de temperatura. Muchos modelos funcionan con 120V o 240V, consumiendo entre 1,500 y 3,000 vatios. Se pueden combinar con termostatos para lograr un confort constante. En la práctica, se puede establecer una temperatura de fondo estable, y el calentador responde rápidamente, sin demoras.
Por qué son ideales para galerías y museos Estos espacios necesitan un calor preciso y localizado, que no ponga en peligro los materiales frágiles. El calor infrarrojo evita que la pintura y la madera se sequen, además de no generar corrientes de aire que transporten contaminantes. El haz de calor puede dirigirse hacia los pasillos por donde caminan los visitantes, mientras que las zonas más frías permanecen alrededor de las vitrinas. Para el personal, esto significa menos quejas relacionadas con las corrientes de aire, un control climático más predecible y un uso eficiente de la energía, ya que el calor se concentra únicamente en las áreas ocupadas.
Qué considerar Dado que el calor infrarrojo calienta primero las superficies, el suelo y las paredes se calientan más rápido que el aire. Eso es exactamente lo que se desea para lograr comodidad, pero la ubicación es importante. Es necesario mantener espacios libres, dirigir el haz de calor de modo que no ilumine directamente las obras de arte, y asegurarse de que la clasificación IP del dispositivo sea adecuada para el espacio en cuestión. Algunas versiones están destinadas exclusivamente para uso en interiores. Cuando se elige y coloca adecuadamente el calentador, se convierte en una parte silenciosa del ambiente, proporcionando un calor natural y una protección fiable.