
Cómo precalentar el vidrio correctamente (sin problemas de voltaje)
Al precalentar el vidrio, se trata de encontrar un equilibrio delicado. Es necesario alcanzar las temperaturas deseadas rápidamente, pero si se actúa con demasiada fuerza, el vidrio se agrietará debido al shock térmico. Es como caminar sobre una cuerda floja.
Pero aquí está el verdadero problema: generalmente, el elemento calefactor no es lo que impide que el proceso continúe. Lo que realmente importa es la red eléctrica.
No hay nada peor que enviar un equipo grande a través de una frontera solo para darse cuenta de que los conectores no son compatibles con la tensión del lugar. Por eso, diseñamos nuestras lámparas infrarrojas para funcionar con 110V, 480V y 575V. Queremos asegurarnos de que el proceso continúe sin interrupciones.
Los detalles relacionados con el voltaje
Piense en el voltaje como algo más que simplemente un número en una etiqueta. De hecho, afecta directamente cómo construimos la lámpara, en particular, el grosor del filamento de tungsteno.
Si tiene una lámpara de 110V, necesitará una corriente mucho mayor para obtener la misma cantidad de calor que una lámpara de 575V. Si conecta accidentalmente una lámpara de baja tensión a un circuito de alta tensión… ¡boom! La lámpara se destruirá al instante.
Por otro lado, intentar usar una lámpara de 480V en una red de 220V es frustrante. Tendrá que esperar mucho tiempo, y nunca logrará que el vidrio esté lo suficientemente blando como para poder trabajar con él. Para solucionar esto, ajustamos el diámetro del filamento y la densidad de la bobina según la ubicación de su fábrica. De esta manera, el calor aplicado al vidrio será constante, sin importar dónde esté su fábrica.
No basta con “casi ser suficiente”
Hemos visto a muchas personas tratar de hacer que las cosas funcionen con equipos que no son adecuados. Ya sea que esté cambiando una lámpara en un sistema de 480V en Norteamérica o que necesite un sistema de 575V para una planta en Canadá, personalizamos la resistencia interna de la lámpara. Esto le evita tener que comprar esos transformadores enormes y complicados. Esos dispositivos son caros, ocupan mucho espacio y además, pueden romperse y causar interrupciones en todo el sistema.
Algunas cosas a tener en cuenta
Utilizar un sistema de alta tensión tiene sus ventajas. Se pueden usar lámparas más largas y con menor corriente, lo que significa que los cables no se calientan tanto. Es una forma más eficiente de operar.
Pero hay un sacrificio que hacer: con mayor voltaje, hay que tener más cuidado. Si el aislamiento de los cables está dañado, existe un mayor riesgo de arcos eléctricos.
Asegúrese de que sus interruptores y contactores sean adecuados para la tensión que le proporcionamos. Es un paso pequeño, pero marca la diferencia entre un funcionamiento sin problemas y un sistema que se detiene justo cuando más se necesita.